martes, 11 de octubre de 2011

Las Torcas

Dentro del Monumento Natural Palancares y Tierra Muerta, y siguiendo el hilo de los últimos posts para que así podáis visitar todo lo visitable de esta serranía, se encuentran el conjunto de las Torcas.


Las Torcas (podemos encontrar 22 en total) son enormes depresiones en el terreno de entre 30 y 500 metros de diámetro que comenzaron a formarse hace 80 millones de años en el periodo Turonense, y que se deben a la acción de las aguas carbónicas en la roca caliza.




Estos impresionantes hundimientos están repartidos en aproximadamente 6 kilómetros cuadrados, y tienen nombres tan particulares como Torca del Lobo o Torca de la Novia. Si vamos en coche sólo podremos ver la Torca del Agua, la Torca de la Novia, el Torquete y el Torcazo. Para ver el resto merece la pena darnos un precioso y ameno paseo, mientras descubrimos la historia de lo que parece una lluvia de meteoritos sobre el campo.


Podemos elegir entre el recorrido corto (unos 30 minutos) o el paseo largo, y que yo recomiendo, de unas 2 horas, que además nos permitirá conocer dos de los árboles singulares que habitan estos montes: el Pino Abuelo, considerado el más antiguo de la provincia con más de 500 años y 4,30 metros de diámetro; y el Pino Candelabro, con aproximadamente 400 años de vida, 4,20 metros de diámetro, y cuyo nombre alude a su peculiar forma.
Como curiosidades podemos decir que la torca más grande es la Torca Larga (10,27 hectáreas); la más profunda es la Torca de las Colmenas (90,93 metros); la más llana, tal y como su nombre indica es la Torca Llanilla (16,82 metros); la más pequeña es la Torca de la Novia (0,355 hectáreas), la cual dicen que debe su nombre al suicidio de una novia que iba a celebrar a un pueblo cercano un matrimonio arreglado por el padre de esta; y una de las más espectaculares, sin duda alguna, es la Torca del Lobo, sobre la cual cuenta la leyenda que un lobo que la habitaba cobijó una fría noche de invierno a un cazador que le había disparado anteriormente.
Los nombres de estas depresiones vienen dados, en muchas ocasiones, por la persona que las descubrió, así encontramos la Torca del Tío Demetrio, la Torca del Sastre o la Torca del Tío Agustín. En otros casos aluden a su vegetación o características, como la Torca del los Avellanos, la Torca del Prado, la Torca Aliagosa, la Torca del Medio Celemín (medida agraria usada para medir la capacidad de las semillas o las superficies de los terrenos) o la Torca Las Mellizas (dos tocas unidas).
Cuando visitamos la zona de Las Torcas, nos estamos adentrando en un magnífico bosque donde abundan los sabinares albares y los pinos de la especie "pinus negra". Por otro lado, el interior de las torcas se encuentra habitado por tejos, avellanos, espinos albares, zarzales, endrinos, madreselvas, hiedras e incluso acebos.
Para llegar hasta allí tendremos que coger de nuevo la N-420 dirección Teruel y pasado el pueblo de Mohorte desviarnos a la izquierda, dirección Palancares-Torcas. Pasaremos la Fuente del Royo, dejaremos el Campamento juvenil a nuestra derecha, y aproximadamente a 9 kilómetros encontramos el aparcamiento que da lugar el principio de nuestra ruta.
Si os animáis a completarla podréis disfrutar de la naturaleza en su estado puro.

Podéis seguirnos también en Facebook: Rincones de Cuenca y en Twitter Rinconesxcuenca donde encontraréis ampliada esta y otras informaciones.

Si os ha gustado este artículo o queréis hacer alguna reflexión al respecto os animo a escribir debajo donde dice comentarios. ¡¡Gracias!!

lunes, 3 de octubre de 2011

El mejor concierto de la naturaleza

Cuando los días comienzan a acortarse, las temperaturas descienden y se producen las primeras lluvias del otoño, podemos disfrutar en los montes de Cuenca de uno de los sonidos más espectaculares de la naturaleza en todo su esplendor. Se trata de la berrea del ciervo, una llamada sexual de los machos a las hembras para conseguir el mejor harén.

Si queremos ser partícipes de este singular espectáculo, deberemos darnos prisa, pues la berrea tiene lugar desde aproximadamente mediados de septiembre hasta finales de octubre. Para escucharla, deberemos adentrarnos en la serranía conquense
Cualquier zona de la sierra es válida para poder oír a estos animales, pero hay algunos lugares más idóneos como son Buenache de la Sierra, Uña, la Sierra de los Palancares y Las Majadas.
Otra indicación importante, y a la vez emocionante, es que deberemos penetrar en los bosques al atardecer o al anochecer, y además en el mayor de los silencios.

Si tenemos suerte, seremos testigos de los espeluznantes bramidos de los ciervos seguidos del choque enfurecido de sus cornamentas para dejar constancia de su superioridad. En este ancestral ritual las hembras eligen (sin ellos saberlo), al macho más poderoso y futuro padre de sus cervatos. Una llamada de la naturaleza que merece la pena escuchar.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Descubriendo el Valle del Silencio

Si en Cuenca pregunto por el Valle del Silencio, muy pocas personas sabrán decirme donde está. Y si menciono la Hoz de San Miguel o el Valle de San Miguel, sólo unos poco más me indicarán cómo llegar.


Realmente este es uno de los rincones que me venían a la cabeza cuando decidí comenzar este blog y dedicarlo a describir y recomendar los sitios que a mí me han llamado la atención de una u otra manera.


Al Valle del Silencio, como a mí me gusta más llamarlo, (creo que refleja parte de lo que experimentas cuando paseas por esos senderos), es complicado llegar ya que NO ESTÁ SEÑALIZADO de ninguna manera. En eso reside también parte de su encanto.


Voy a tratar de explicar cómo llegar al principio del sendero, que es lo más complicado, y una vez allí, sólo se trata de comenzar y descubrir todo lo que esconde.
Si estamos en Cuenca deberemos coger la carretera dirección Teruel (N-420) y a unos 5 km. tomar el desvío a la izquierda dirección Sierra del Los Palancares-Las Torcas.


A partir de aquí, seguiremos la carretera. Lo mejor es llegar a la Fuente del Royo (de tres enormes caños) y una vez allí parar y volver a bajar un poco. Sé que suena extraño, pero es lo mejor para no equivocarnos.



Deberemos dar la vuelta en la pequeña explanada inmediatamente anterior a la fuente situada a la derecha de la carretera y volver a bajar para tomar el primer desvío de nuevo a la derecha. Seguiremos el camino algo destartalado y continuaremos por él hasta el final (no hay que desviarnos del camino principal). Llegará un momento en el que no podamos avanzar por encontrarnos de frente con una gran macizo rocoso. Dejaremos el coche y comenzaremos la ascensión.

La Hoz de San Miguel esconde en el interior de la roca (y es lo primero que deberemos buscar cuando paremos encima de la primera roca a ver el paisaje) el más antiguo santuario del pueblo de Palomera: la Ermita de San Miguel de Hortales, en cuya devoción participan también los pueblos colindantes de Molinos de Papel, La Melgosa y Mohorte.


Encontraremos la cavidad, (mitad gruta natural mitad obra de antiguos autóctonos) excavada en la piedra si nos dirigimos unos metros hacia la derecha de nuestro camino. Dentro nos espera un altar de piedra y la imagen de San Miguel bastante desfavorecida por los ataques de varios desaprensivos. El día 8 de mayo tiene lugar una peculiar romería hasta este bello paraje.


Después de visitar la capilla continuaremos nuestro camino.


Lo más impresionante de este rincón es el espectacular microclima que se forma debido a su privilegiada situación: bosques de quejigos, acebos, hiedras, saúcos, así como enormes peñascos y árboles cubiertos de musgos y líquenes.






El final de nuestra caminata se acerca cuando vislumbramos el anfiteatro natural que forman las dos hoces (San Miguel y Buey) y en el cual nos sentimos seres desprotegidos. A partir de aquí yo recomiendo una exploracion libre de todos los escondrijos y un merecido descanso tumbados en la hierba.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Palancares y Tierra Muerta

Bueno, vamos a ponernos serios ya y a dejarnos de tanta juerga conquense.


Comienzo un tema del que puedo estar hablando horas. Hay "taaaannnntas" cosas por descubrir dentro del Monumento Natural de Palancares y Tierra Muerta, que puedo escribir 30 posts y no acabar de describir la belleza de sus rincones.


Así que voy a empezar por el principio.


Cuando pienso en "Los Palancares", como comúnmente se conoce a uno de los parajes más desconocidos de la provincia de Cuenca, siempre me viene a la mente el campamento que encontramos nada más adentrarnos en esta sierra conquense.


Aquellos aventureros a los que les guste la naturaleza en todo su esplendor, pueden disfrutar del Campamento Juvenil de Los Palancares (también conocido como Campamento de la Hispanidad) y alojarse en pequeñas cabañas de madera.


¿Y qué tiene de especial? Para mí el estar a 1.250 metros de altitud, rodeada de pinos, avellanos, águilas, halcones, ... y escuchando los sonidos de la naturaleza en su forma más majestuosa, ya merece por sí sólo la pena. El levantarte por la mañana, abrir la puerta de la cabaña y respirar aire puro es de las mejores cosas que existen.



Como datos técnicos deciros que el campamento está a 16 km. de Cuenca y que se encuentra bordeado por los Picos del Rollo, la Atalaya y el Cerro de la Harina. Son 10 hectáreas de terreno donde encontramos aproximadamente 50 cabañas de madera equipadas solamente, (y digo solamente porque no esperéis encontrar ningún lujo. Hablamos de acampar), con luz, calefacción (que ya es una ostentación) y literas de madera (hay que llevarse saco de dormir. Mmmmmm, que bien).


Además de las cabañas, hay una impresionante explanada para que los niños (y no tan niños) jueguen, así como comedor y enfermería, que sólo abren si hay un determinado número de personas alojadas.


Desde el 15 de junio al 15 de septiembre aproximadamente se utiliza para campamentos de verano concertados previamente con diversas asociaciones. El resto del año está abiertos todos y hay que hacer una solicitud al Instituto de la Juventud de Castilla La Mancha (Tel. 925 22 16 76; e-mail: alberguesclm@jccm.es)


Es conveniente deciros que se necesita carné de alberguista y que el precio por noche es casi ridículo (creo que estará sobre los 6 euros para mayores de 30 años, y sobre los 4 euros para los más jóvenes). Tenéis más información en http://portaljovenclm.com/rajclm.php


¿Y qué podéis ver por allí? Pues lugares tan impresionantes como las Torcas, las Lagunas de Cañada del Hoyo, el Pino Abuelo y el Pino Candelabro (500 y 400 años respectivamente), el Valle de San Miguel o Valle del Silencio. Sencillamente precioso) y otros monumentos naturales que os deleitarán por su belleza.


Pero eso os lo contaré en otra ocasión.


Espero que os haya gustado y que, por lo menos, os haya despertado la curiosidad por conocer la Dehesa de Los Palancares y Tierra Muerta ¿os animáis a ir?. Cualquier información que necesitéis, pedírmela por favor.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡¡ Hay Copón !!

¿A qué conquense que se precie no le encanta meter la palabra copón en sus frases?


"Está del copón"; "vámonos ya copón"; "¡¡copóóóóónnnnn!!" (como exclamación cuando algo ha salido mal o bien o regular); o como el título de este post "¡¡Ay copón!!".


¿Quién no siente el poder que tiene este vocablo para cerrar una buena discusión?


Pero aunque podemos deliberar horas sobre cómo utiliza cada cual este término, y además poner ejemplos de infinitas expresiones que lo contengan, mi idea hoy era, siguiendo el titulo de mi blog, presentar el primer "rincón" para perdernos por Cuenca.


¡¡Hay copón!! es uno de los últimos bares de copas y cañas (y copones) que se ha inaugurado en la ciudad. Se trata de un local, donde, como su propio nombre indica, podemos bebernos una cerveza (más bien un litro) en una copa de tamaño XXXL, claro está, con pajitas extralargas.


Además, tienen servicio de cachimbas en la terraza y muy buena música remember. Todo ello aderezado con un buen aperitivo (en Cuenca la cerveza siempre se acompaña de un pincho que no se suele cobrar) y con la amabilidad de sus dueños.


Podéis ir a echarle un vistazo en la Avenida Juan Carlos I (zona de Villa Luz) y probar cómo sabe una caña servida en copa grande.